lunes, 23 de septiembre de 2013

EL COMIENZO DE LA BÚSQUEDA

Después de la segunda operación tuve que ir a varias revisiones bastante seguidas, y en cada una de ellas el ginecólogo que me operó no paraba de repetirme que no me preocupara, que podría tener hijos, que iban a ser míos, que yo los iba a llevar dentro y los iba a parir, etc., etc. A toro pasado creo que estas palabras fueron mágicas, porque realmente no he pasado eso del duelo genético que he leído en algunos foros y otros blogs, pues tanto me lo repitió que se fueron grabando en mi cerebro y en mi corazón, y sé que el día que tenga hijos van a ser míos, muy míos, aunque no lleven mis genes, y de hecho los siento ya como míos, aunque la maternidad aún está lejana.
Pero además de su insistencia en tranquilizarme, el ginecólogo insistía también en derivarme ya a reproducción asistida, pero por aquel entonces no tenía pareja, ni vistas a tenerla. Algunas de mis amigas y compañeras bromeaban con que el bueno del señor tendría un hijo en edad casadera y querría emparentarlo conmigo, jajaja. Pero el destino es caprichoso y a los pocos meses conocí al que es mi pareja y futuro padre de mis hijos. Supo desde el primer día que no puedo tener hijos por los "métodos tradicionales" y que no van a llevar mis genes, y no le dio ninguna importancia. No recuerdo como se lo dije porque es algo que hablo con bastante normalidad, pues es lo que hay. De vez en cuando, cuando me derrumbo un poco, le digo que estoy defectuosa, pero él me dice que soy perfecta... así que sigue sin darle importancia.
Él sí es el chico perfecto, y las cosas fueron rodadas desde el primer día. Incluso fue todo bastante rápido, aunque yo no tengo esa sensación. De hecho parece que llevamos juntos toda la vida. A los pocos meses ya nos fuimos a vivir juntos y a los pocos meses nos compramos una casita. Ya teníamos todo preparado para tener descendencia.
En una de las muchas visitas al hospital donde me operaron para las revisiones, me acerqué al mostrador de reproducción asistida simplemente para informarme, y me dijeron que al ir por MUFACE tendría una lista de espera de aproximadamente 8 meses (si iba pagando no, claro).   Creo que no he dicho que al tener MUFACE, por ley, me cubren 4 tratamientos de ovodonación. Así que hicimos nuestros cálculos y a pesar de que nuestra situación económica no era muy buena en esos momentos, decidimos pedir cita para entrar en la famosa lista de espera. Al comentárselo al gine ya me fue mandando pruebas para ir ahorrando tiempo (el señor seguía con su insistencia); y así me fue haciendo ecos, cariotipo, etc. 
Primera cita: la doctora bastante seca. Fui con mis pruebas que me había mandado el gine y no puso muy buena cara. Ahora faltaban las pruebas de mi pareja: un seminograma, un cariotipo y pruebas varias de sangre. Me toco ir a mi seguro a preguntar si esas pruebas las cubría, pues si me cubría el tratamiento de infertilidad era obvio que debía cubrirlas. Pues era obvia pero solo para mi, claro, pues resulta que si ya hay diagnóstico de infertilidad no lo cubre, y el diagnóstico estaba claro: yo no tengo ovarios. Así que fuimos a la seguridad social para hacer esas pruebas, con sus consiguientes listas de espera; además el cariotipo nos dicen que no lo hacen... Cuando ya tenemos todas los resultados habían pasado unos cuantos meses... Y al volver a la consulta de infertilidad... SORPRESA: Han cambiado el concierto con la compañía aseguradora y ya no cubren los tratamientos de infertilidad.  Eso sí, me mandan un presupuesto por si quiero hacerlo por privado (7500 euros/ciclo).
En ese momento sentí desesperar. Había pasado medio año en vano. ¿Y ahora qué hacía? Estaba perdida. Pedí presupuesto también en una famosa clínica de infertilidad: más de 8000 euros/ciclo. Tenía que haber más clínicas que tuvieran concierto con mi aseguradora, así que me fui a la aseguradora y me dieron un librito con las clínicas: en mi Comunidad Autónoma sólo 2, una a 2 horas de camino y otra, afortunadamente en la ciudad de donde soy. Vi una esperanza, así que pedí cita en esa clínica para pedir información
Primera cita: el ginecólogo, mi ginecólogo, es muy bueno, un poco serio a ratos, pero es encantador. Revisión ginecológica en la que todo está bien (poco hay que ver, la verdad) y más revisiones: citología, ecografía de mamas, análisis de sangre, etc. Nada de cariotipo, que al no utilizar mis genes no hace falta. Me informan que al ir por MUFACE hay lista de espera (empiezo a coger manía a las listas de espera), pero lo que me sorprende es lo clarito que me explican todo y el porqué de la lista de espera: ADESLAS les da una cierta cantidad al año (montante, se llama) que a la clínica le da para cubrir 4 ciclos de ovodonación, por lo que hacen 4 ovos al año y estoy de 8ª en la lista de espera, pues ya me han apuntado. Era el año 2012, a finales, con lo que harían 4 en el año 2013 y me tocaría en el 2014 si con suerte no reducen el montante, sino ya para el 2015. Si lo hago por privado, pagando 600 euros/ciclo me lo hacen YA.
Me vuelvo a desesperar. Sé que tengo suerte de que el seguro me cubra 4 ciclos, pero no sé porqué tengo que esperar años por un derecho que me pertenece. Me cabreo. Intento buscar una solución.
Llamo a la otra clínica de mi Comunidad y ya por teléfono me dicen que para FIVs hay lista de espera hasta el 2015 y que para ovo no saben decirme a ciencia cierta pero por ahí o aún más. Me vuelvo a desesperar una vez más.
Y pienso, pues me voy a Madrid, a Zaragoza o donde sea que no haya la maldita lista de espera. Pero también pienso, ¿y si lo pago yo igual luego me lo reembolsan, como pasa con el dentista? Así que me voy a las oficinas de MUFACE a preguntar. Pero antes me entero que la doctora del hospital donde me operé (la que era muy seca) les sigue mandando autorizaciones para ovos, aunque ya no tienen concierto. Me cabreo y me vuelvo al hospital a ver al ginecólogo que me operó, por si pudiera hacer algo, pero no. Su consejo es que pelee o que me vaya a Portugal que es más barato jajaja. Sigo el primer consejo y me voy a MUFACE. La chica del mostrador es encantadora y me pasa a hablar con el jefe, que se le quedan los ojos como platos al oir mi historia y no entiende cómo la compañía aseguradora no se hace cargo, que están incumpliendo el convenio: que ponga una reclamación que me lo tienen que hacer sí o sí.
Antes de poner la reclamación me voy a mi clínica, porque tampoco me apetecía meterlos a ellos en un lío. Pero como son encantadores me dicen que ponga la reclamación, que pelee, que tengo derecho, y que no es justo que utilicen la excusa de la crisis para recortar servicios.
Así que pongo la reclamación pertinente.
Continuará...

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