sábado, 31 de mayo de 2014

LA INSPECCIÓN MÉDICA

Las que me leéis desde el principio sabéis que para la transferencia el médico me dio la baja. Mi intención era faltar únicamente las dos semanas de la beta y luego incorporarme independientemente del resultado. Era la segunda ovo, y prefería estar tranquila en casa, sin estrés y sin esfuerzos, y mi médico estaba de acuerdo, aunque no era necesario hacer reposo, simplemente tenía que hacer una vida medio-normal.
Cuando la beta dio positiva, mi ginecólogo me dijo que siguiera igual, con las mismas pautas hasta la eco, así que seguí de baja 15 días más. Una vez que me confirmaran que todo estaba bien, mi intención era volver al trabajo, porque además me apetecía acabar el curso "en condiciones".
Entonces llegó el día de la eco y llegaron a mis oídos las horribles palabras "amenaza de aborto". El ginecólogo había visto que tenía el útero lleno de sangre, completamente rodeado. A pesar de que yo no había manchado ni media gota, allí había mucha sangre que debía reabsorberse, porque de lo contrario arrastraría a mi bebé. Así que me mandaron reposo absoluto, totalmente tumbada y sin moverme como mínimo hasta la próxima eco a la semana siguiente.
A día de hoy sé que mi ginecólogo no daba un duro porque este embarazo fuera para arriba, que prácticamente lo daba por perdido. Había tenido mucha suerte en conseguir el positivo, me repetía él una y otra vez, pero ahora había que cuidarlo mucho. Ni siquiera dejó que se acercara la bióloga (ese encanto de mujer) a saludarme y felicitarme, porque la cosa pintaba muy mal. De todo esto soy consciente ahora. Mi gine no es muy "dicharachero" aunque es un encanto de señor, así que para lo bueno y para lo malo no da muchas explicaciones, así que sus únicas palabras fueron esas: "tienes amenaza de aborto, tienes que estar de reposo absoluto, y repetimos la eco la semana que viene". Estaba serio, pero él es serio, así que no sé si realmente no fui consciente de la gravedad del asunto o no quise serlo.
A la semana siguiente, en la siguiente eco, pudimos oir el corazón del bebé. Él sonrío un poco, y yo me eché a llorar como una magdalena porque eso significaba que el bebé esta bien. Me dijo que seguía habiendo sangre, que siguiera de reposo, pero me dio las dos ecografías: la primera y esta. Ahora sé que el día de la primera eco no me quiso dar la "foto" precisamente porque no contaba con el embarazo fuera adelante, y no me hubiera hecho ningún bien psicológicamente hablando tener ese "recuerdo". Pero la cosa iba marchando, al menos de momento, y el peque había crecido, ya no era una bolita, sino un pequeño "croisant":
 
Y así fue pasando un mes, con visitas cada semana, y viendo como el bebé iba creciendo y la sangre desapareciendo. Yo seguía sin manchar ni media gota. Mi ginecólogo, dentro de su seriedad, se le veía contento. Parece que lo estábamos consiguiendo!!! Una semana más en reposo, aunque ya me dejaba sentarme, y por fin me levantó "el castigo". Eso sí, sin pasarme. Tenía que llevar una vida muy tranquila, seguir sin coger nada de peso, sin hacer ningún esfuerzo y descansando mucho. Así que me tocaba seguir de baja. En la visita del triple screening le pregunté si volvería a trabajar, y muy claramente me dijo que era mejor que no. Ya lo había ido asumiendo, y aunque me daba mucho pena no acabar el curso y me apetecía volver a trabajar, por la salud del bebé iba a hacer lo que fuera. Así que lo comuniqué en mi trabajo, y sin ningún problema, por suerte.
Pero... en todas las historias hay un pero. Me empezaron a llamar (por no decir acosar) de Inspección Médica, hasta que al final tuve que ir a una visita con la Inspectora Médica. Lo cierto es que estaba indignada, después de todo lo que había pasado y a pesar de las recomendaciones de mi médico, ¿tendría ellos la última palabra? Mi ginecólogo considera de mi embarazo de riesgo, y allí llevé yo mis informes: el de mi ginecólogo, el mis dos operaciones de las extirpaciones de los ovarios, de los dos ciclos de ovodonación... He de decir que la chica, la inspectora, fue muy maja, pero a mí me generaron muchísimo estrés y muchísima ansiedad. Me hicieron sentir como una especie de delincuente o estafadora, cuando yo lo único que estaba haciendo era seguir las indicaciones de mi médico. Pues en la consulta me quedé de piedra: allí me dijeron que en los baremos de embarazo de riesgo no estaba contemplado que por ser de ovodonación fuera un embarazo de riesgo pero que dados mis antecedantes (no tener ovarios) mi caso era muy particular, así que sí lo consideraban embarazo de riesgo. Además, que a eso había que sumarle la evolución del embarazo, aunque ahora la amenaza real de aborto hubiera pasado. Me dejó un poco ojiplática que pusieran la puntilla en lo de "mis antecedentes", ¿es que alguien recurre a la ovo por gusto? Digo yo que si "acabas" en donación de óvulos será por unos "antecedentes", ¿es que hay distintos "antecedentes"? ¿hay motivos mejores o peores para llegar a la ovo? Me pareció muy injusta esa diferenciación, y me pareció muy injusto que hagan pasar por este mal trago a cualquier mujer que haya pasado por tantos malos tragos, y eso que yo no he pasado por largos años de tratamientos y mil pruebas, porque mi diagnóstico era claro y no había otra posibilidad que la ovo. Pero habrá mujeres que hayan tenido que pasar tres mil obstáculos, y que la administración se dedique a poner más piedras en sus caminos me parece muy injusto. ¿No habrá bajas o enfermedades más sospechosas que investigar? ¿No habrá mejores cosas en las que gastarse el dinero de la Sanidad?
En fin, que la inspectora fue muy maja, pero el mal trago no me lo ha quitado nadie...

2 comentarios:

  1. Camino a mi me paso algo parecido. Estuve de baja durante todo el embarazo y recibi una carta certificada conforme se me abria un expediente para que pasara un tribunal medico para que valorara si realmente "merecia" estar de baja. La fecha que me propusieron fue... cinco dias antes del parto! Llegue a la cita que la barriga se me salia por la boca y lo peor fue tener que escuchar de la perito "pero vd. a que ha venido tal y como esta?" La mujer alucinaba cuando le enseñe todo el arsenal de papeles que llevaba. Afortunadamente cerraron el expediente y no tuve ningun problema pero el mal rato que me hicieron pasar no se lo deseo a nadie. Cielo me alegro que el garbancito siga creciendo. Cuidate mucho, lo primero sois vosotros dos. Un beso.

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    1. Menuda!!! Lo que yo digo, que podían destinar el dinero y el personal a otras cosas, No creo que hayas muchos fraudes en los embarazos, no? Además no creo que se arriesguen a "obligarte" a coger el alta y que luego le pase algo al bebé o los bebés y a la madre; no creo que ningún inspector médico se la juegue así. En fin... la burocracia...
      Un besote

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